Oury Jalloh: Asesinato en la estación de policía
Partida desde Berlin> 10:15 Alexander Platz
¿Puede quemarse una persona a si misma, estando atada de pies y manos?
¿Cómo es posible que una persona se queme justamente en una celda de la tan llamada “Estación policial de seguridad” y tras un ano permanezcan sin aclaración las circunstancias de su muerte?
¿Cómo que los policías de turno bajaron el tono de la conexión acústica?
¿Por qué tenia Jalloh un encendedor, cuando los funcionarios de la policía antes del arresto hicieron la inspección requerida y Por qué aparece apenas después de los hechos el encendedor en el protocolo?
¿Es posible no escuchar los gritos de una persona que durante minutos se quema en llamas y no percibir el humo, justamente en la estación de policía , donde el control es la norma absoluta
Oury Jalloh, un joven de 21 años, refugiado de Sierra Leona, muere el 7 de enero del 2005 en la estación de policía, esposado, atado de pies y manos al colchón de la celda.
Causas de su muerte: schok al calor. La versión oficial: la victima prendió fuego en el colchón con un encendedor y se quemo. ¿O sea suicidio?
Esta versión lanzada hace un año despierta las dudas que hasta el momento no se han esclarecido, por el contrario han aumentado fuertemente.
El fuego aparece en la celda, según las declaraciones cerca del medio día. La alarma de humo se encendió dos veces. Ruidos y gritos de ayuda transmitieron el interfono, los cuales fueron registrados por los funcionarios de turno pero ignorados.
Presuntamente el director del grupo de turno bajó el volumen del interfono antes de las doce del medio día, porque según el no podía entender una conversación telefónica que mantenía en el momento.
Primero cuando también se encendió la alarma de ventilación, el fue al sótano.
Muy tarde. Oury Jalloh estaba sobre el colchón quemado, su cuerpo casi carbonizado. El resto de un encendedor encontrado en la celda aparece mas tarde en las declaraciones.
Mientras que por un lado se presenta el caso como un suicidio, permanecen las sospechas sin aclaración y los sospechosos intactos.
13 meses después de la muerte de Oury Jalloh no hay aun claridad de los hechos y los responsables. A pesar de las contradicciones e irregularidades publicadas no hay señales de ningún esfuerzo por llevar a cabo este caso a juicio.
Los funcionarios de la policía responsables y el medico quien prácticamente expidió su muerte, están aun prestando servicio. El fiscal de Dessau además formuló una queja por heridas físicas con consecuencias mortales contra dos policías.
Siempre con nuevas barreras se ha buscado cerrar el caso, hasta lo absurdo, ahora, la queja que presentó la abogada de la familia Jalloh, dicen no ser valida, por falta de pruebas, que realmente se trate de la familia Jalloh. El tiempo pasa. Ciertos crímenes se olvidan.
Los acontecimientos en Dessau son solamente la gota que derramo el vaso. La realidad de nosotr@s inmigrant@s y refugiad@s en todo Europa es cada día más y más difícil. Ha aumentado la persecución y criminalización. Características de nuestra cotidianidad como no europeos son la violencia, el control y las deportaciones. Con esto solo se instiga más en las sociedades Europeas el odio y la exclusión.
Solamente entre 1990 y 2004 mueren en Alemania once inmigrantes a cargo de la policía y doce a través de ataques racistas en la calle.
Es usual hablar del racismo, que los nazis proyectan en las calles, pero por el contrario sobre el racismo institucional es usual callarse.
El protocolo de las conversaciones entre los funcionarios de la policía y el medico de turno que atendieron a Jalloh: Policía: “Has pinchado un negro africano?
Médico: “Ha mierda, nunca encuentro las venas de los de piel oscura” (Ríen)
Policía: “¡Entonces trae una cánula especial!”
Un segundo protocolo muestra el dialogo que sostienen dos funcionarios de la policía inmediatamente después de la muerte.
Policía1: “¿Se colgó o qué?
Policía2: “No... allá se quema”
Policía1: “¿Cómo así?”
Policía2: “No lo sé, ellos bajaron estaba todo lleno de humo negro”
Policía1: Si, yo hubiera casi dicho, bien. Todo bien, buen fin de semana, chao, chao”
Ahora Mouctar Bah, la persona que en el caso de Oury Jalloh ha luchado decisivamente por verdad y justicia es ahora perseguido y criminalizado.
El 7 de febrero, las oficinas cierran su Telecafé, ya que presuntamente tolera traficantes de droga en su local. El Café es un punto de encuentro de la iniciativa en memoria a Oury Jalloh.
Aunque la prensa prestó atención desde diferentes frentes por la irritación provocada frente a esta muerte y su trasfondo racista (Por ejemplo Spiegel, ARD) y algunas iniciativas exigen una aclaración sin reservas a las contradicciones, permanece hasta hoy una fuerte tendencia por parte de la sociedad a callar y olvidar.
Se requiere ahora mismo de una presión pública decisiva, para que en efecto se abra el proceso lo antes posible.
BASTA DE IMPUNIDAD DE LOS RESPONSABLES Y LA CRIMINALIZACION DE LOS INOCENTES!
NO NOS DEJAMOS INTIMIDAR!
WIR FORDERN:
EXIGIMOS: ACLARACION, JUSTICIA, INDEMNIZACION
CONTRA EL RACISMO Y LA VIOLENCIA ESTATAL
BASTA DE TERROR POLICIAL CONTRA MIGRANTES Y REFUGADOS
ROMPE EL SILENCIO!
Iniciativa en memoria de Oury Jalloh, apoyada por ARI, Plataforma y La Voz (The Voice Refugee Forum), Caravana por los Derechos de los Refugiados e Imigrantes.
http://plataforma-berlin.de / http://thevoiceforum.org
Para mas información: 0176 - 254 33750